jueves, 30 de enero de 2025

Innovación Educativa: Un diálogo entre las competencias disciplinares, pedagógicas y personales del docente

Nos sigue preocupando el nivel de desarrollo de las competencias profesionales y disciplinares de nuestros docentes en el sistema educativo y sobre todo nos sigue cuestionando el tema de la innovación educativa para provocar cambios sustanciales con la requerida calidad.

Una primera cuestión que es importante definir siempre que nos abocamos a esta reflexión es: ¿qué estamos entendiendo por Innovación Educativa?, porque pareciera que todo el mundo cree que es "cambiar" algo, tratando las realidades y los contextos educativos como se ha aprendido en el ámbito de la "politiquería" (ojo, diferenciarlo de la política seria, que genera espacios de  transformación) con el complejo de Adán (el primero sobre la faz de la tierra) sin tomar en cuenta lo que se ha hecho, de dónde se debería partir, reconocer las necesidades y actuar con intencionalidad pedagógica.

En este sentido me sigue pareciendo medular que nos podamos plantear al menos cinco ideas esenciales con respecto a la Innovación educativa:

  1. "Lo nuevo", no necesariamente es algo que se genera por primera vez, sin embargo siempre será novedoso esa nueva manera de hacer algo tomando en cuenta lo que ya se ha hecho, utilizando otra metodología y nuevas perspectivas que nos permitan un auténtico cambio.
  2. La importancia de la investigación. En un país como República Dominicana que aún entiende que la investigación no es algo consustancial a la mejora de la práctica profesional es una tarea pendiente que se destinen los mejores esfuerzos en conformar horas dentro de nuestras responsabilidades académicas para la investigación sin sofocar las mismas durante los cuatrimestres con procesos administrativos burocráticos.
  3. "Dejarnos sorprender", esa capacidad que los griegos entendían como el origen de la Filosofía, entre otras cosas porque las realidades con sus problemáticas, sus necesidades y sus oportunidades de cambio me desafían como persona activa en contexto. Una de las mejores competencias que puede tener un docente es su sentido justicia y de compasión frente a "lo que es" y no necesariamente tiene que seguir siendo de esta manera. Nuestra mejor práctica debe ser un alegato contra la resignación.
  4. El socorrido tema de la creatividad, sigo enfrascado en que la creatividad no es exclusivamente un tema de profesores de Educación Artística, pero sí creo que se aprende comprendiendo que nuestra profesión docente tiene una relación con la ética y la estética, en concreto con el arte, por tanto, nuestro quehacer, nuestra práctica tiene que estar interpelada, además de ciertas normativas y aspectos técnicos, de una capacidad para crear y ampliar perspectivas y  modos de imaginar otros "mundos posibles".
  5. Finalmente un tema esencial, es lo mucho que se enfatiza en las competencias disciplinares y pedagógicas; que me parecen ambas esenciales, un docente tiene que conocer la naturaleza de su área curricular y comprender los procesos de enseñanza y aprendizaje en relación con la cultura, pero si esto no se alinea a la formación de un buen ser humano, podemos tener los "mejores expertos" en disciplinas e incluso con buenas competencias pedagógicas, incapaces de generar cambios con sentido porque se habrá descuidado la mejor de las tareas de la pedagogía en todos los tiempos el desarrollo de un ser humano-humanizado. Paulo Freire lo plantea con claridad cuando nos dice que: "la educación no cambia el mundo, sino que cambia a las personas que van a cambiar el mundo".





lunes, 28 de octubre de 2024

Ser personas en relación. La importancia del diálogo y la comunicación en nuestro "estar siendo personas".

La fuerza de estos versos del poeta Benjamín González Buelta, siempre me han convocado a compartir algunas ideas acerca de la importancia del diálogo y la comunicación en nuestras vidas humanas:

Si para decir tú, tengo que ser yo,

y solo puedo ser yo cuando digo tú.

¿Qué se yo, dónde acabo yo, y dónde empiezas tú?

En clases de Ética profesional los estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña aprenden a la luz de un sobreviviente de campo de concentración: Martin Buber (Viena, 8 de febrero de 1878 - Jerusalén, 13 de junio de 1965), lo que el diálogo y las relaciones auténticas son capaces de hacer y rehacer en nuestras vidas. Somos en la medida que hay otro que me humaniza. Y que bueno que podamos reconocer que somos en la medida que otro me posibilita ser, porque se pudieran recuperar múltiples imágenes de lo que es educar, pero ninguna como esa experiencia de mismeidad en la que un ser en relación se reconoce humanizado por otro para el que tú eres una legítima persona.

En este sentido es de suma importancia comprender en educación que "nadie da lo que no tiene", de  ahí que ante la racionalidad instrumental e instrumentalizadora que se ha colado con patente de corso en muchas de nuestras prácticas cotidianas bajo la cosmética de "competencias", "indicadores", "instrumentos de evaluación", "informes" y otros "corre, corres" diarios que obedecen a una idea de "ser eficaces", podríamos estar olvidando la más sublime de las aspiraciones de la educación: "formar el ser para el hacer", porque es que si hacemos, sin ser, más que hacer, deshacemos todos los días.

En este tenor, conviene que podamos pensar en eso que hacemos todos los días, porque es ahí en esos hábitos que acaban cuajando en nuestra conducta, en esas costumbres, en esas decisiones que al fin y al cabo generan predisposiciones para "volver a elegir todos los días lo mismo",  que se juega nuestra práctica docente en la virtud o en los vicios: por tanto, es una cuestión de decisiones de manera responsable.

Una de las mejores decisiones que podemos tomar todos los días es volver a lo que las competencias nos recuerdan en el Diseño Curricular del país: "Capacidad para actuar de manera eficaz y autónoma" (Bases de la Revisión y Actualización Curricular, 2016). La capacidad no nace de manera instantánea sino que tiene que ver con aquellas estrategias, habilidades, técnicas, pero también con dotar de oportunidades para el desarrollo de la libertad, para sentir, comprender y crear, que vamos desarrollando en la comunidad educativa en relación con otros, por tanto es una necesidad vital empoderar las capacidades básicas del estudiantado para elegir lo que más les conviene, sin que otros se arroguen la licencia de elegir por ellos.

Entiendo como Martin Buber  que en nuestro mundo hay dos pares de palabras que indican relaciones: Yo-Tú es el primer par relacional (ese yo humanizado y humanizador), frente  a un Tú (que humanizo desde mi, reconociéndolo legítimo en mi vida). Conviene pensar que son muchos estudiantes  a lo largo de nuestra vida que esperan de nosotros esa capacidad para reconocerlos auténticos, legítimos, humanos y personas, que al fin y al cabo es de las mejores capacidades que podemos formar. En cambio hay otro par de palabras que para Buber no indica relación sino un eclipse, cuando interpongo entre mi persona y la otra algo que obstaculiza la expresión más auténtica de la relación, este par de palabras él lo denomina: Yo-Eso.

El "eso" es eso, una cosa, como cuando las personas llaman a otros sin reflexionar "cosito" y no los llaman por sus nombres de manera auténtica y legítima. En este sentido hay algo que se interpone y no deja que fluya la relación de persona a persona: El Yo-Eso, hace a los otros, una cosa, porque de antemano esta persona que hace a los otros una cosa, también lo es. En este sentido conviene pensar: 

¿Soy un maestro que desde mi práctica pedagógica "cosifico" a ese otro (estudiante)?: Yo-Eso, o ¿soy por el contrario un maestro que reconoce en mis estudiantes un Tú humanizado, una persona en relación?: Yo- Tú. Si las competencias y su quehacer cotidiano nos conducen por estos senderos humanos-humanizadores, habremos encontrado nuevamente el camino de una educación que más que un espejo es una fuente.

Innovación Educativa: Un diálogo entre las competencias disciplinares, pedagógicas y personales del docente

Nos sigue preocupando el nivel de desarrollo de las competencias profesionales y disciplinares de nuestros docentes en el sistema educativo ...